Traicionviernes, 08 de febrero de 2008

Juan José Morales

Jamás en su historia Petróleos Mexicanos había ganado tanto dinero como en los últimos años, debido al desmesurado aumento en los precios del petróleo. Pero jamás en su historia PEMEX había sido objeto de intentos tan claros y burdos por estrangularla económicamente para simular que se encuentra al borde del colapso y que solamente su privatización podrá salvarla de una crisis o de la quiebra. Esas maniobras -que adquieren características de verdadera traición a la patria, aunque en estricto sentido legal no lo sean- han sido cometidas por los sucesivos gobiernos del PRI y del PAN desde los tiempos de Miguel de la Madrid, pero ahora están llegando a su punto culminante.
Un artículo de Cuauhtémoc Cárdenas publicado este miércoles 6 en el diario capitalino La Jornada demuestra en forma contundente cómo Felipe Calderón, siguiendo fielmente la política de Vicente Fox, está hundiendo a PEMEX para justificar su entrega al capital extranjero.
La repetida afirmación de que PEMEX carece de recursos para ampliar y mejorar sus instalaciones y para realizar labores de exploración y explotación, dice Cárdenas, es falsa y falaz. “La Secretaría de Hacienda -explica-, al finalizar 2007, mantenía congelados fondos de PEMEX, es decir, recursos ya aprobados por el Congreso para ser invertidos o gastados por PEMEX, que sumaban más de 322 mil millones de pesos, que tendrían que haberse ejercido para hacer más rentable y eficiente nuestra industria petrolera y que debían haber contribuido, sumados a otros recursos y medidas, para superar el prolongado estancamiento de nuestra economía. De mantener esa política de congelamiento de recursos, al final de 2008 Hacienda habrá retenido 129 mil millones más, llegando a un acumulado de 451 mil millones de pesos. ¡Una barbaridad, un crimen económico, social y político!”
Así es en efecto. El dinero le ha estado entrando a raudales a PEMEX -y cada vez le entra más, pues las cotizaciones del petróleo siguen elevándose-, pero Fox y Calderón dilapidan esos recursos extraordinarios o los mantienen guardados para impedir que PEMEX los invierta en crecer y modernizarse. Así se da el absurdo -señalado hasta la saciedad- de que en un cuarto de siglo no se haya construido una sola refinería en México, a pesar de que ha habido dinero de sobra para ello, y cada vez tengamos que importar de Estados Unidos más y más gasolina, producida con el propio petróleo crudo que les vendemos. Y, obviamente, la diferencia en precio entre el crudo y la gasolina es enorme, además de que quienes tienen empleos en las refinerías son los obreros norteamericanos y no los mexicanos. Leer más…