Me envía Federico Arreola esta nueva carta y me pide que la publique:Publica, por favor, esta carta en tu extraordinario blog. Si no fuera
mucha molestia, me gustaría que llevara este encabezado:

“LOS CHUCHOS”, dos veces a la basura.

Estimado Víctor:

En muchas ocasiones dije, no necesariamente en broma, que si yo militara en el PRD me integraría a la corriente de “Los Chuchos”. Jesús Ortega me cae bien (me cae mucho mejor que Alejandro Encinas, con quien nunca he podido cruzar más de tres palabras; cosas de la “química” entre las personas, sin duda).

Durante los días del plantón de Reforma y El Zócalo conversé casi a diario con Ortega acerca de la necesidad de cambiar tantas cosas en la izquierda mexicana. En estas charlas, de manera natural tocamos el tema de las acusaciones de “traición” que padecería aquel que se atreviera a llevarle la contra a Andrés Manuel López Obrador. Siempre he pensado que uno de los mayores vicios de la izquierda mexicana es la dependencia excesiva respecto de un líder tan fuerte como intocable. Primero, Cárdenas. Después, López Obrador. Así que me ha parecido de lo más correcto que haya en el PRD gente dispuesta a no estar de acuerdo con AMLO. Hasta ahí, aplaudo que “Los Chuchos” no opinen como El Peje.

Pero una cosa es estar en contra del dirigente del partido y otra muy distinta es actuar como golpeadores al servicio del jefe del partido contrario.

“Los Chuchos”, esto es, Ruth Zavaleta, Carlos Navarrete, “EL Güero” González Garza, Jesús Ortega, Jesús Zambrano y otros, parecen de plano empleados de Felipe Calderón. Lo que no tendría nada de malo (están de libertad de venderse a quien pueda comprarlos) si no fuera por el hecho de que la chamba que Calderón les ha dado es la de golpear a los medios de comunicación, muy pocos lamentablemente, que no se creen el cuento de que AMLO es un peligro para México y de que en este país todo marcha a la perfección con los panistas en el poder.

Las críticas de Navarrete a La Jornada, a El Chamuco y a El Sendero del Peje son totalmente inaceptables. Más aún, son increíblemente estúpidas porque lo evidencian como alguien que ha dado la espalda a los principios que, se supone, ha defendido durante muchos años. Lo más grave es que Navarrete expresó esas críticas no sólo en entrevistas periodísticas. sino que lo hizo en la reunión del lunes pasado en la oficina de López Obrador, donde exigió frente a más de 10 líderes de izquierda que se censure a El Sendero, a La Jornada y a El Chamuco. Qué obsesión la de Navarrete. Me pone a pensar que en sus reuniones con funcionarios panistas y con el senador priista que evidentemente lo controla (Manlio Fabio Beltrones) ha prometido ya demasiadas veces que él se va a encargar de frenar a los medios de izquierda que “calumnian”. Navarrete (como Jesús Ortega) tuvo que haber sabido que dos diputados menores del PRD te iban a denunciar ante la PGR. Pero no te preocupes, Víctor, no te van a hacer ningún daño. Todo lo contrario, te van a consolidar como uno de los principales referentes en la prensa mexicana.

Como dijo Luis Mandoki en una carta que se publicó en El Sendero del Peje, qué pena que Navarrete y los otros “Chuchos” jamás hayan exigido que cesen las calumnias, éstas sí absolutamente reales, que a diario recibe la izquierda mexicana (con excepción de “Los Chuchos”, quizá porque ya son más de derecha que el PAN) en la gran mayoría de los medios de comunicación nacionales. Lo que Navarrete, Ortega, Zambrano, Zavaleta y todos esos no entienden es que les deshonra ser los “izquierdistas” favoritos de la prensa entregada a Calderón. Les dehonra pero les encanta que los comentaristas “sensatos” como Óscar Mario Beteta o Ciro Gómez Leyva o el cada vez más decepcionante Enrique Krauze los vean como la única esperanza de cambiar lo que está mal en la izquierda. Asumiendo el riesgo de verme misógino en extremo, no puedo dejar de mencionar que así son y así han sido siempre las putas.

“Los Chuchos” no se dan cuenta de que los están utilizando y que, llegado el momento, la derecha que hoy los aplaude los va a tirar a la basura. Será la segunda vez que se vayan al basurero. Porque es un hecho, y “Los Chuchos” lo saben, que ahí fue a donde los mandó, ya desde hace un buen rato, la verdadera izquierda de México.
Una razón más para apoyar al peje en el 2008.

cortesia sendero del peje