Celina Castillo Cervera

Por Carlos Martínez

Va de nuez. La ya conocidísima soberbia y prepotencia de la Presidenta del Instituto Electoral del Estado de Campeche (IEEC), Celina del Carmen Castillo Cervera, se manifiesta nuevamente contra sus homólogos consejeros, arremetiendo particularmente en contra del Presidente de la Comisión de Fiscalización de los Recursos de los Partidos y Agrupaciones Políticas, el notario Jorge Luis Pérez Curmina, del cual abiertamente pide su destitución, en un desplante de hipocresía y protagonismo.
Lo anterior no tiene más lectura que preparar su estrategia para la elección del 2009, con miras a tener el control absoluto del IEEC, evitar cualquier situación incómoda que se le presente y “operar” a sus anchas en todo el proceso, sin adversarios de peso de por medio, incluyendo los “business” que se le presentan con las compras del material y documentación electoral, el Programa de Resultados Electorales Preliminares, y todo lo demás que se maneja en la jornada electoral, que ha sido denunciado y documentado en multiples ocasiones, como el alquiler de un gran número de vehículos, la compra de alimentos para los aproximadamente 3,000 funcionarios de casillas, la compra de papelería, el arrendamiento y mantenimiento de los locales de los Consejos Distritales y Municipales, etc., etc.
Sin nadie que le haga frente y que la cuestione, ni siquiera los que, por definición debían ser sus vigilantes y censores, porque están suficientemente cooptados o “maiceados”; si no, allí está el antes aguerrido Víctor Améndola Avilés, que ahora hasta acompaña a la señora en sus desplantes ante los medios de comunicación y, en vez de cuestionar sus desaciertos, corruptelas y torpezas, las avala con su sola presencia. Pero, se entiende que todo es parte del “pacto de sangre”.
Por lo visto, este tipo de políticos ya no tiene ninguna vergüenza, porque nadie les dice nada, se pasean ostentosamente en sus carros últimos modelo, como si nos estuviesen haciendo un favor a los campechanos, queriendo engañarnos con protagonismos y farsas como la solicitud de juicio político en contra del señor Pérez Curmina.
Que recuerden que viven y comen de nuestros impuestos. No engañan a nadie, la sociedad ya los conoce y está harto de ellos.
Y es que hay muchas cosas pendientes que el tal representante debía cuestionar, como la falta de reglamentos actualizados, una expedita y adecuada reforma electoral, más aún, ahora que ya se aprobó la reforma constitucional federal, una necesaria y urgente redistritación del Estado (sin pretextar el consabido litigio limítrofe con Quintana Roo), la total ausencia de un programa de capacitación electoral y educación cívica, encaminado a orientar y preparar a los ciudadanos en la participación cívica en las elecciones, etc., etc.
Claro, a los funcionarios electorales, marcados todos con la sigla de algún partido político, y a los principales políticos, no les conviene esto, porque habrían reglas más claras y equitativas, por un lado, y por el otro, los ciudadanos estarían más preparados para ejercer sus derechos y votar por quien verdaderamente merezca el voto. Por eso no mueven un dedo. Vale más dejar las cosas como están, porque hay muchos y poderosos intereses de por medio.
Simplemente, el IEEC no existe, no opera en la vida democrática del Estado; sus Consejeros andan dedicados a lo suyo; su Presidenta y su Secretario, preparando política y estratégicamente sus piezas para los grandes “business” del próximo proceso electoral, y nadie que les diga nada; sólo tímidamente la diputada Nelly Márquez se atrevió a pedir su comparencia para que informe de las cuentas y resultados del Instituto, y nada pasó. Nadie dijo esta boca es mía. Hasta que el niño se ahogue, van a tapar el pozo.
Con sus diferendos con el Notario Pérez Curmina, la Presidenta del IEEC pretende desviar la atención en torno al ostentoso presupuesto (53 millones) que solicitó para el año 2008, según dizque porque es año “preelectoral” (el año anterior lo justificó diciendo que era año “post electoral”), ¡vaya filosofía presupuestal!, ¡Dios nos agarre confesados! ante tanta y abrumadora lógica programático-presupuestal!, ¿y los resultados, papá? Si los señores diputados aplicaran la asignación presupuestal bajo el criterio de resultados obtenidos, simplemente tendrían… cero presupuesto. Y por lo tanto, nada tendrían que hacer los señores Consejeros, comenzando con su Presidenta, en ese tan desacreditado órgano electoral.
No son de extrañar las contradicciones en que ha incurrido la Presidenta del IEEC, respecto de los presupuestos aprobados y por aprobarse para hacer de las suyas, sin rendir cuentas claras a nadie de cómo se aplican estos recursos, y más aún cuando dice una cosa y hace todo lo contrario.
Dijo que ahora si se iba con todo y en serio con la redistritación electoral, e incluso, le aprobaron recursos para este año, porque con ello justificó gran parte del también exagerado presupuesto que le dieron, aún y con recorte; sin embargo, ha hecho todo lo contrario, y prácticamente ya se salió con la suya, desde que “despotricó” (¿por instrucción o en nombre de quién?). en contra de los Consejeros Electorales de Quintano Roo, por haber aprobado su propia redistratación electoral tomando como suya la franja en conflicto; y ¿quién es ella para hablar en nombre del Estado, en un asunto que sólo le compete a la autoridad constitucional?, o en su caso, al Senado, quien es el que tendrá la última palabra.
Lo que pasó es que los Consejeros de Quintana Roo, en el cumplimiento de su deber (lo que no ha hecho ella ni el Consejo Electoral del IEEC) se adelantaron en su redistritación. Y aquí no lo han hecho, entre otras cosas, porque no le conviene al partido en el poder, que es el partido de la Presidenta del IEEC. Y si no, recuerden los efusivos abrazos y “besuqueos” con los candidatos ganadores del PRI en las elecciones que ella ha presidido. Si les interesa aquí, en nuestro álbum, tenemos una fotos de recuerdo.
Pasando al asunto del flamante edificio que parece que tendrá el IEEC (¿otra cápsula del tiempo?), hace unos días pomposamente Cervera Castillo anunció a los medios de comunicación la celebración de un acuerdo con el Presidente del Colegio de Arquitectos, Mario Humberto Castillo Quintal (¿será el orgullo de mi nepotismo?), y que consiste en que este último colaboraría para el diseño del edificio del IECC para el próximo año y ¿qué cree?; pues sí, esto no nos costará un sólo peso a los campechanos; ¡una gran noticia! ¡Hurra!, ¡Bravo!, ¡aplausos!; nos ahorramos unos cuantos pesos.
Pero, somos muy quisquillosos y muy desconfiados; la mula no era arisca, los palos la hicieron. ¿Por qué no hizo lo mismo con la compra del famoso “terrenito” para la construcción del edificio del IEEC, el cual costó la exorbitante suma de más de tres millones de pesos, cantidad muy por encima de lo que expertos inmobiliarios dicen que vale realmente, tomando en consideración que se encuentra ubicado en una zona que no cuenta con los servicios públicos básicos, que se requieren para la operación del Instituto?, y peor aún, ¡se encuentra ubicado a un costado de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Estado!, ¿maquinación o desparpajo de la señora Presidenta del IEEC?; ¿existirá confianza y credibilidad hacia el IEEC, entre los militantes y simpatizantes de cada partido político y sus candidatos en las futuras elecciones, teniendo a un lado la fuerza represora del Estado?
No, aquí algo anda mal, y trataremos de explicar el por qué, amable lector.
Hace un año el IEEC solicitó un techo financiero por un monto superior a los 52 millones de pesos, a ejercer en el 2007, pero ante la imposibilidad de justificar sus gastos con tan exorbitante cantidad de dinero, el Congreso del Estado acordó reducir la petición de 52 a 46 millones de pesos y, en respuesta, la Presidenta del IEEC argumentó que con motivo de esa reducción ya no se realizarían algunos de los proyectos programados, como lo era la tan socorrida y pretextada redistritación electoral y que la Dirección Ejecutiva de Capacitación Electoral y Educación Cívica (que aparte de justificar el sueldo del “multichambista y aviador “Tony” Sabido, no sirve para nada), tampoco cumpliría sus metas, pero nunca dijo cuáles serían éstas y en los comunicados que entregó a los medios de comunicación en aquella ocasión, jamás se puso cuáles eran estos objetivos, metas y programas para el año 2007, y aunque juró y perjuró que los enviaría a este columnista los dichosos programas y metas nunca llegaron. Y en su página de Internet, cero transparencia.
Aunque el Gobernador del Estado informó desde finales del año pasado que el presupuesto estatal sería austero y que se realizarían las obras necesarias, evitando el despilfarro, la señora Presidenta del IEEC, quien había argumentado que no tenía dinero y que la reducción de su presupuesto no le permitiría cumplir con las metas que en materia de redistritación y capacitación electoral y educación cívica, entre otras, les tiene encomendadas la Constitución y el Código Electoral del Estado, y ¡plas!, que nos da el golpe con la compra del famoso “terrenito”, y nos amenazó con construir el flamante edificio y vemos que ahora lo va a cumplir, pues ya anunció que para el 2008 se comenzará la obra. Parafraseando a López Portillo, parece que dice la señora Presidenta: “Estamos nadando en la abundancia”.
Porque no solicitó, como todo mundo lo hace, al Gobierno del Estado, al Ayuntamiento de Campeche o al propio Congreso del Estado, que se le donara un terreno para la construcción del edificio del IEEC, acción democrática que les interesa y les compete a todos; ese hubiera sido un buen principio de transparencia y honestidad; por el contrario, si esas tres instancias de gobierno hubieran respondido en forma negativa, entonces sí se hubiera justificado la compra, pero dentro de los parámetros y procesos legales vigentes, es decir, con transparencia y mediante justipreciaciones legalmente dictaminadas por expertos en la materia inmobiliaria; esto hubiese sido otro cantar; desde luego, no podemos seguir argumentando sobre lo que no existe; luego entonces surge la duda sobre el manejo dado a los recursos económicos del IEEC que, como ya hemos dicho hasta el cansancio, provienen del erario público, de los bolsillos de todos los campechanos.
Sabemos que Celina Castillo llegó con el apoyo del Ejecutivo y del en aquel entonces Secretario de Gobierno y actual Presidente del Congreso del Estado, Carlos Felipe Ortega Rubio; por lo tanto, la pregunta obligada es ¿será que el constructor de la obra vayan a ser las empresas constructoras favoritas del actual régimen?, y ya saben, amables lectores, que nos referimos a aquellas que vienen detentando los privilegios desde el pasado sexenio, cuyos dueños desean la continuidad del actual gobierno por otros seis años más; ¿tráfico de influencias? De otra manera, no entendemos, ¿cuál es la prisa de la señora Presidenta del IEEC para llevar a cabo tan magna obra, que costará más de 50 millones de pesos? ¿Otra “mega obra” como las de Fox y la Sahagún, sólo para hacer negocio?; de ser así, se sumaría a las obras de construcción, de relumbrón y carísimas, que hay hecho y siguen haciendo en el Estado la élite feliz, como la faraónica y pírrica “cápsula del tiempo”.
Por algo ya algunas fracciones parlamentarias en el Congreso del Estado, piden la remoción de la Presidenta y de los demás Consejeros Electorales, aprovechando la coyuntura que se está dando a nivel federal. Pero eso será motivo de otra entrega.
Le esperan tiempos de cambios al IEEC. Estaremos atentos.